BM INSTITUTANO

LABRADO POR ALDO TORRES

Escribir sobre el balonmano en el Instituto Nacional, es escribir sobre la historia de un profesor de Educación Física, que se enamoró perdidamente de este deporte, en la década del ´70. Aldo Torres Cohen es el nombre de este educador, de la persona que dio a conocer el handball en el emblemático Instituto Nacional. 

Fotografía de Aldo Torres 

Aldo Torres no conocía nada sobre el balonmano, y resultó que desde la primera vez que lo vio, se enamoró. La historia se remonta a principios de los convulsivos años '70, en Santiago de Chile. Aldo iba caminando por los pasillos de la Universidad de Chile (actual Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, conocida como UMCE), cuando un póster llamó completamente su atención, porque invitaba a los estudiantes a participar de un curso de handball, un deporte que sonaba muy raro para Torres. 

 

Yo nunca había escuchado, ni visto el handball en mi vida”, recuerda el entonces estudiante de Educación Física. Como sentía curiosidad, participó en el curso. Pablo Botka, el padre del balonmano chileno, impartió las clases en Renca. Luego de un par de días, Aldo terminó con el título de monitor, y  absolutamente cautivado por el deporte decidió comenzar a enseñarlo en los establecimientos donde él trabajaba. Pero además, el espigado Torres también empezó a jugarlo, como pivot

 

En 1970 terminó su carrera, y se tituló como profesor de Educación Física. Empezó a trabajar en Quinta Normal, Puente Alto y luego en el Liceo Amunátegui. En cada uno de estos lugares realizó clases de handball. Al igual que varios educadores de la época, rayó canchas, armó equipos, y participó en el mítico encuentro del velódromo del Estadio Nacional, con unos 10 equipos, recuerda. 

 

Pero en 1977, su gran pasión por el balonmano, se unió a la tradición de un colegio emblemático del país. Se necesitaba profesor de Educación Física en el Instituto Nacional, y él se presentó. La vice-rectora de ese entonces, Olga Vivanco, lo entrevistó, y le preguntó qué deporte enseñaba con frecuencia en sus clases, y Torres le respondió, handball. "Ella al tiro me dijo, muy bien, porque acá es pura pichanga". Es así como fue contratado inmediatamente. 

 

Nuevamente tuvo que rayar una cancha, pero lo hizo feliz. La comunidad educativa estaba bastante feliz con el nuevo deporte, así que no tardaron en comprarle uniformes, y los balones en Gehrkue, principal abastecedor de la época. Luego de un tiempo, la vice-rectora miraba desde arriba hacia la cancha principal, y ya solo veía los balones en las manos. “Yo llenaba el patio con puro handball todos los días”. Éxtasis puro para el profesor Aldo.

 

Entre muchas de las generaciones que formó a través del balonmano, uno de los logros más entrañable para el profesor Torres tiene que ver con el título de Campeones de Chile, que obtuvieron en categóría cadete, en 1993. Gracias a este primer lugar, los institutanos fueron a jugar el Sudamericano Escolar de ese año, a Montevideo, Uruguay.

 

Pero entre sus recuerdos también están las sanas y continuas rivalidades que daban vida a este deporte, desde las canchas, contra equipos emblemáticos como el De La Salle de Hugo Valdebenito, o el San Rafael de Iván Quiñones. Para él hubo épocas muy buenas, y otras malas, pero lo cierto, es que desde 1977 todos los institutanos que pasaron por ahí, conocieron el balonmano gracias a Aldo Torres Cohen, o por su apodo “Triple H", que significaba Handball, Handball, Handball...

ARCHIVO NACIONAL 

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