LA PASIÓN COMO EMBLEMA 

Como varios, Felipe Quiroz se enganchó al balonmano cuando entró a la universidad. La UMCE ha sido su casa este último tiempo como técnico, pero a San Joaquín lo lleva en el corazón. Por eso, el 2013 volvió con ellos. Jugador, árbitro, dirigente, y entrenador, con ustedes Felipe Quiroz. 

 

Fotografía de Felipe Quiroz 

En 1984 la comuna de Llay-Llay fue sede, del que se considera, el primer Nacional Adulto masculino de clubes. Entre los ocho equipos participantes estaba la ilustre Selección de Llay-Llay, que estaba dirigido por el profesor Patricio Quintana, y en la cual participó Luis Felipe Quiroz Miranda, que en esa época era un estudiante de Educación Física de la Universidad de Playa Ancha (UPLA) en Valparaíso. Quiroz recuerda que para ese torneo, el viajó como refuerzo.  

 

Felipe Quiroz conoció el balonmano, recién en la universidad. Cuando entro a jugar sus primeros minutos en el Nacional de Llay-Llay no entendía mucho, pero su condición física heredada del fútbol, principalmente, le permitieron correr bastante. Prontamente entendió que si quería meter goles, tenía que ir para adelante. Estos fueron sus primeros pasos, unos que lo esculpieron en el fanático que llegó a transformarse con los años. 

 

Él se recuerda como un balonmanista “anárquico”, enemigo de las jugadas pero amigo del juego vertiginoso. Pasó por todas las posiciones dentro de la cancha, incluso, parchó como arquero en más de una oportunidad. Pero de todas formas confiesa, que el extremo derecho era su posición por definición de “sacrificio”. La UPLA, Educares, Colo-Colo fueron algunos de los equipos en los que jugó, durante los años en que no existía la resina como recurso.

 

En 1987, cuando tenía 22 años y había acabado su carrera, se trasladó a Santiago. Ahí comenzó a trabajar en el Liceo 7 de Ñuñoa, para luego en 1994 llegar al Colegio San Joaquín, lugar donde logró conectar con generaciones de jóvenes, que lo hicieron entregarse por completo al balonmano. Tal fuerza tuvo este deporte en San Joaquín, que él incentivó a que las mujeres también lo practicaran, y para eso llevó a Luz Díaz para dirigirlas a ellas. 

 

El “Pelao” Quiroz, como se le conoce amablemente, también es entrenador desde el 2006 hasta la fecha, de la selección de balonmano masculina de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE). Fue técnico de selección infantil entre 2001 y 2002. Pero la experiencia más notable para él, fue su participación como ayudante técnico de Enrique Menéndez, en la primera participación chilena en los Juegos Panamericanos, en Santo Domingo el 2003, con la selección adulta masculina.

 

Si bien ha seguido en el balonmano como técnico de la UMCE, el 2013 fue especial porque retornó a las canchas como entrenador de sus ex dirigidos del colegio de Renca. Todos se han vuelto a motivar y formaron el Club San Joaquín, en honor a sus años de felicidad, años de lucha y de trabajo, que les hicieron merecedores de un sitial importante a nivel nacional. Tal vez Felipe vive menos tiempo en las canchas, pero sigue siendo un fanático empedernido del balonmano.

ARCHIVO NACIONAL 

Llámanos por Feuchtmann HC

T: +56 985018318

  • Facebook Clean
  • Vimeo Clean
  • Twitter Clean
  • Instagram Clean