DEL PASTO A LA MADERA

Vivió el paso del balonmano de once a siete jugadores, por lado. Entrenador, jugador, Profesor de Educación Física de la Universidad de Leipzig. Este alemán vivió el cambio del pasto a la madera. Vivió la época de la disciplina. Y con eso logró ser un jugador profesional, para luego convertirse un entrenador que lleva más de 40 años, ejerciendo como tal. 

Es real. El balonmano en sus inicios se jugó en el pasto, con las medidas de una cancha de fútbol y con once jugadores por lado. Esto sucedió hasta por lo menos, la década del '60, y principalmente en Europa. Recién en los Juegos Olímpcios de Munich en 1972, el handball se presentó internacionalmente en sociedad, con su formato moderno de siete jugadores por lado, y con las medidas de la cancha de 40x20, como se conoce hasta la actualidad. 

 

Alemania fue uno de los principales cultores del formato futbolero del handball, y es en este mismo país donde hay que situarse para conocer la historia del señor Günter Funk. Por cosas de la vida, fue entrenador de varios chilenos en el HC Aschersleben, pero lo cierto es que su carrera como técnico de balonmano, comenzó muchos años atrás, cuando tenía 26 años, y tuvo que dejar de ser jugador por reiteradas lesionaes y operaciones en su rodilla, las que le impidieron seguir activo. 

 

La historia de Mister Funk con el balonmano se remonta a sus 13 años, cuando empezó a jugar en la portería, posición que relevó a los 17 años, por aburrimiento. Desde un comienzo, este deporte le sorprendió porque, tal como dice,me di cuenta que era atletismo puro, aplicado a un juego. Rapidez, fuerza de lanzamiento, resistencia, sumándole la inteligencia en la cancha, pero lo que más me gustó fue el contacto físico”.

 

Estos recuerdos provienen de sus primeras impresiones, unas que sintió cuando conoció el handball de pasto. Porque hasta comienzos de 1968 en Alemania, aún se jugaba en canchas de fútbol, con once jugadores por lado. Gunter, dice que las reglas eran casi idénticas a las reglas del balonmano convencional. 

 

El casi “juego alemán” como lo denomina él a este deporte, se comenzó a probar a jugar en cancha pequeña con siete jugadores, paulatinamente. En Checoeslovaquia y Rumania, por ejemplo, por falta de gimnasios se seguía jugando al aire libre. Pero el duro clima invernal, provocó que el balonmano fuera mutando de espacio, ya que muchas veces era imposible jugarlo con nieve o lluvias. 

 

Sea como fuera el terreno, el balonmano estaba mutando. A Mister Funk, le pareció interesante este cambio, sobre todo porque tuvo que comenzar a trabajar su motricidad fina, la técnica, la variedad de lanzamiento y por sobre todo las fintas, que estaban ganando mayor protagonismo. Apareció la figura del “pivot”, que antes no existía por las dimensiones de la cancha. Gunter, no tuvo problemas en afrontar estos cambios.

 

Los entrenamientos de la época eran duros. En la ex Alemania Democrática (RDA) siempre había objetivos claros que cumplir. Entrenaban dos veces al día, y la disciplina era máxima. El trabajo duro lo llevó a ser jugador de Bundesliga con el Eisenach y el Leipzig. “Me hubiese encantado competir con la selección alemana, lamentablemente no me bastaron mis capacidades”.

 

Gunter Funck, como dice “el deporte sigue siendo mi gran pasión. pienso que no ha quedado nada por lograr, todo tiene su tiempo”.  Con mi edad, jugar handball no se veía nada bien, un poco ridículo. Así que hago mucho entrenamiento físico, como pesas, correr, andar en bicicleta. También mucho deporte de invierno, windsurfing. Sigo teniendo mucha ambición por el deporte, pero ahora, como entrenador. 


 

Archivo personal de Gunter Funk  

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