CORAZON DE CHILENO

Es un privilegiado, que conoció el balonmano a través del mismísimo Pablo Botka. Fue jugador, y entrenador. Alma Mater del movimiento balonmanístico en el colegio De La Salle. Hugo Valdebenito fue técnico de selecciones, y un formador nato. Les dejamos su historia, una que tiene que ver con los inicios de este deporte en Chile, y con su evolución. 

Fotografía de facebook

Es un conocedor de primera mano de los inicios del balonmano en Chile. Valdebenito estaba en tercero medio, en el Liceo N°23 de Renca, cuando a su sala de clases entró por la puerta, un señor de estatura poco común, que comenzó a hablar con un acento extraño. Este hombre boteó un balón. No saludó, ni nada. Solo los invitó a jugar un deporte nuevo, al patio del liceo. 

 

Lo que les enseñó el húngaro ese día, fue un deporte nuevo para ellos, llamado handball. Fue un acercamiento letal para Hugo Valdebenito, quien desde ese minuto, aprendió una disciplina que le cambiaría la vida. Rápidamente pasó, junto con otros chicos, a ser una especie de "conejillos de indias". Pablo Botka los hizo recorrer colegios, liceos, juntas de vecinos, estadios de colonia, todo con el fin de ir este deporte, a la comunidad chilena, a través de partidos de handball. 

 

Valdebenito recuerda que el lugar más lejano donde viajaron, en esa época experimental, fue a la media luna de Rancangua. "A todos los sitios donde ibamos, llevábamos la cañuela para ir marcando la cancha de balonnmano con tiza. Pablo tenía unos balones, nos pasaba unos petos, y nos poníamos a jugar. Fueron buenos momentos", enfatiza Hugo. 

 

Es así como se curtió, y aprendió sobre este deporte, de manera sumamente intuitiva. Pasaron los años, y Valdebenito entró a trabajar como profesor de Educación Física en el Colegio De La Salle de La Reina, en Santiago. Sin pensarlo dos veces, inmediatamente enseñó balonmano, hasta que con los años la disciplina del balón y la mano se convirtió en el deporte más importante del colegio.

 

El handball no solo marcó a la institución, otorgándole trofeos y premios, sino que De La Salle por años fue semillero de grandes talentos a nivel nacional. Muchos de los jugadores que conocieron el deporte en este colegio, conformaron por años diversas selecciones nacionales, e incluso continuaron practicándolo cuando entraron a la universidad. De La Salle, de la mano de Valdebenito se transformó en un lugar donde el balonmano fue religión para muchos. 

 

Hugo estuvo por más de 30 largos años en ese colegio. Pero él se fue, y la tradición que involucró a gran parte de la comunidad, se perdió. Pero Valdebenito, de todas formas, siguió comprometido con la causa de su vida. Fiel a su “corazón de chileno”, se abocó al trabajo con distintas selecciones nacionales. Las mujeres, y los más pequeños en estos últimos años fueron su aliciente. Pero su trabajo en la federación duró poco tiempo, y es así como el 2013 partió rumbo a Perú, para hacerse cargo de las selecciones. Pero este desafio también se truncó, y tuvo que volver a Chile.  

 

El inspirador por naturaleza logró llenar de fuerza guerrera, a muchos jugadores que pasaron por sus manos. Una fuerza que se avivaba siempre, a través de sus estimulantes frases, y sus gritos impregnados de colores nacionales. Pero tal como ha sucedido con varias historias de profesores y entrenadores nacionales, la trayectoria de Valdebenito se ha vivido con cierto dejo de ostracismo frente al balonmano chileno. Pero esto no deja de restar importancia a su apego y amor por este deporte, uno que "El corazón de chileno" pudo conocer de primera mano, con Pablo Botka, y que lo llevó a vivir intensas épocas doradas. 

 

ARCHIVO NACIONAL 

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