LA DIVERSIDAD DEL EXITO

Por muchos años, la tendencia en el balonmano determinaba que cada jugador tenía una posición en la cancha, de acuerdo a su físico. Pero los estereotipos en este deporte están out, y prueba de esto son las actuales campeonas del Mundo. Brasil rompió la historia, y también los esquemas clásicos, con sus jugadoras. 

Normalmente un partido de balonmano me pone muy nerviosa, y este sentimiento es aún mayor cuando se trata de alguna final, como la del Mundial femenino. Si a esto se suma, que como finalista estaba Brasil, un equipo que todos en sudamérica conocemos, comprenderán, mi nervio fue aún mayor. Nunca antes en la historia de este deporte, un equipo de nuestro continente había llegado a esta instancia. Estaba presenciando un momento único. 

 

Es 22 de diciembre por la tarde, y esos nervios, no sé porque desaparecen. Miro el partido con mucha calma, sabía de lo que eran capaces las "mininas". El triunfo me deja sin palabras, no sabía cómo poner en 140 caracteres todo lo que podía sentir en ese momento épico. Ellas no solo se coronaron como Campeonas del Mundo, que ya es mucho decir, sino que son el primer equipo Panamericano en obtener una medalla de oro mundial. 

 

Para este número tenía la idea de hablar sobre el biotipo de las/los jugadores de balonmano, pero no podía pasar por alto el triunfo de las brasileras. En estos momentos viene a mi cabeza las palabras de Alexandra Nascimento para Esporte Interactivo: “el camino no es fácil, pero es posible”. Y a partir de estas dos ideas, me planteé revisar el modelo que tenemos en nuestra mente de cómo tiene que ser físicamente, un jugador de balonmano.

 

Cuando comenzamos a jugar, normalmente dependiendo de nuestras características físicas, nos ponen en una posición determinada: las primeras líneas son las más altas, los extremos los más pequeños y rápidos, las porteras con extremidades infinitas, y al pivote los “gorditos fuertes”. Pero Brasil escapa de este canon, pues tiene laterales que no destacan precisamente por su altura, sino por la rapidez e inteligencia en el juego, pivotes delgados y extremos altos. El concepto de la jugadora “tanque”,  se rompe absolutamente tendiendo a chicas estilizadas.

 

Y justamente con este plantel, nada singular, Brasil logró el oro, lo cual me hace recapacitar, en que muchas veces ponemos el límite en nuestro propio cuerpo. Pensamos que no podemos llegar, porque no cumplimos con la talla de un jugador de balonmano. Pero con las brasileras y otros ejemplos, vemos que últimamente esto está cambiando. Brasil rompe esquemas, y nos demostró que si se puede llegar a la cima.

 

Me detengo nuevamente en la frase de la mejor jugadora del mundo: “es posible (…) hay que hacerlo con mucho amor, ganas y respeto. Tu vas a conseguir todo, tienes que tener mucha fe”. Las campeonas mundiales son la nueva revolución, y una inspiración.

Time OUT 

Llámanos por Feuchtmann HC

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