EL CREADOR DE

MOVIMIENTOS

En Punta Arenas y Santiago formó escuela. Marcó, y sigue marcando, a generaciones de jugadores con consignas claras, como el trabajo arduo, y el respeto. Pero lo que siempre ha caracterizado a sus equipos, es el sentido de unión, casi familiar, que logra generar con su discurso y actos. Con ustedes, la historia de Emil Feuchtmann Alcántara, el creador de movimientos. 

 

Archivo personal Emil Feuchtmann A.  

En la universidad conoció, aprendió y jugó el balonmano. Pero es en Punta Arenas donde Emil Feuchtmann Alcántara, Profersor de Educación Física de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, inicia su camino como formador y entrenador. Todo se inició en 1980, cuando migró a la ciudad austral para comenzar a dar sus primeros pasos con el balonmano, en el Departamento Extra-Escolar puntarenense. “Ahí formé parte de un proyecto, donde enseñamos handball por todas las escuelas municipales de la ciudad.”

 

Este peregrinaje le sirvió para apasionarse aún más por este deporte. Tuvo diversos trabajos, hasta que en 1982 llegó al Liceo de Hombres Luis Alberto Barrera, un establecimiento donde marcó a fuego a generaciones de jugadores, que vivieron el balonmano como algo esencial de sus vidas . Y es que Emil, con la ayuda de los estudiantes, apoderados, profesores, y de la comunidad en general, formó una organización que por años trabajó en pos del balonmano magallánico, dejando un legado difícil de igualar.

 

El sentido familiar que este profesor otorgó a los equipos fue estimulante. Gracias a esta unión, y al trabajo comprometido de todos fue posible realizar por 10 años el “Torneo de la Patagonia”. Con sus balonmanistas también consiguió conquistar la Patagonia viajando a ciudades como Río Gallegos, Comodoro Rivadavia, Porvenir, Ushuaia, Puerto Natales, entre otras.

 

Momento único fue cuando su querido Liceo alcanzó el 2do Lugar Nacional en su propia cancha en 1991, ante un gimnasio lleno, y una organización producida en base al esfuerzo. Importante para el desarrollo del balonmano austral también fue su propuesta de la Asociación de Hándbol de Punta Arenas en 1984, y la Agrupación Regional de Hándbol, que incluyó a ciudades argentinas, con el objetivo de evolucionar con este deporte en las gélidas tierras del sur antántico. Su sueño, como dijo en una revista de la época era: “sigamos adelante que algún día el hándbol de Magallanes tocará el cielo”. Y de alguna forma, así fue. 

 

Pero todo da un completo giro, cuando en 1992 Emil, y su familia, parten a vivir a Santiago. En la capital encontró trabajo en la Universidad de Chile, en 1993. Es en esa tradicional casa de estudios donde nuevamente conformó otro grupo de trabajo, con el objetivo claro de conseguir expandir el balonmano entre los azules. Luego de años de trabajo logró, en conjunto con la comunidad, formar el club de Univerisdad de Chile, uno que durante años consiguió estar entre lo mejor del balonmano nacional. Además, al igual como hizo en Punta Arenas, alcanzó a instaurar en la agenda balonmanística el mítico torneo la "Copa Azul", que sumó 10 versiones consecutivas. 

 

Su llegada a Santiago también le permitió ser entrenador de distintas selecciones nacionales, masculinas y femeninas. En la actualidad, Feuchtmann padre, sigue estoico junto al deporte de su alma, como entrenador de la selección femenina de la Universidad de Chile, con la que ha logrado 10 titulos nacionales consecutivos, además de un sinnúmero de ligas y torneos. Es así como, ya va sumando casi 40 años con el balonmano de su vida. Un deporte que inculcó con absoluta devoción, incluso en su propia familia...

 

ARCHIVO NACIONAL 

Llámanos por Feuchtmann HC

T: +56 985018318

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