EL ALMA DEL

LUTERANO

CD Luterano recobró la corona de campeón de Chile en adulto varones, el 2013. Éxito rotundo, para una campaña que giró en torno a la consigna del trabajo en equipo, y a la unión de un club. Tras todo lo que Luterano es hoy, sigue presente, la discreta pero trascendental figura del profesor, Mario Soto, el emblema del balonmano en el Luterano. 

 

Archivo entregado por Pamela Filippi  

Marzo 2014

El día de la final de la Liga Nacional Adulo masculino del 2013, él estaba ahí, en las graderías del Centro de Entrenamiento Olímpico (CEO). Como un espectador más, mucha de la gente joven que pasaba por su lado no lo saludó, ni tampoco lo reconoció. Pero eso a él poco le importó. Su presencia habrá pasado desapercibida para muchos de los de las graderías, pero la verdad es que él estaba ahí por los suyos. No estaba en la banca, como se le solía ver, pero si estaba acompañando al equipo de sus amores: el Luterano de Valparaíso. 

Como ya era clásico, la gente del Luterano siempre se reunió en la gradería del medio de la cancha para alentar a su equipo. Pero el "Profe Mario", el emblema del LUTE decidió vivir la final desde donde no había público. Escapó de la gente, y buscó un lugar tranquilo para vivir el partido más importante de la temporada de su club. Cuando terminó el partido y los nervios se fueron, el Profe Mario fue a la cancha raudamente a la celebrar con los suyos. Es así como el club que él mismo formó, a punta de cariño y trabajo, sumó una nueva copa a sus estanterías.

Para hacer un poco de historia, y entender qué es el CD Luterano de Valparaíso es inevitablemente necesario revisar la biografía de Mario Soto Vergara. Él estudió Educación Física (cuando aún existía la carrera) en la Universidad de Chile en Valparaíso, egresando en 1972. Ahí aprendió lo básico de balonmano, con el profesor Antonio Maurer. Cuando era estudiante de tercer año, entró a trabajar al Colegio Luterano, del Cerro Playa Ancha, donde hasta el día de hoy es profesor  (2014, cuando se escribieron estás líneas). Tímidamente comenzó a enseñar handball, y rápidamente los alumnos del Luterano insistieron en jugar cada vez más el deporte del balón y la mano. No era que no quisieran el fútbol, pero este "nuevo" deporte estaba acaparando su atención por el dinamismo y la alegría que transmitía. . 

Es así como los niños fueron aprendiendo, y entusiasmándose a la vez. El boom fue tal, que en 1991 formó el primer equipo con jugadores como Rodrigo Flores, Gustavo Flores, Daniel Vargas, Mario Soto hijo, Claudio Reyes, entre otros. Al año siguiente, el profesor organizó un torneo interno, que finalmente resultó ser el despegue del handball en el colegio porteño. Con el paso de los años, además de sumar entrenamientos, torneos, viajes, una de las grandes motivaciones para el profesor Mario fue el ver que sus jugadores llegaran a inscribir sus nombres en selecciones nacionales, que en aquellos años estaban construyendo una nueva etapa a nivel internacional. 

 

“De ahí en adelante el taller de balonmano del colegio nunca contó con menos de 200 alumnos. Fue por años el deporte más popular. En los recreos los estudiantes, hasta hacían pelotas de papel para jugar handball”, recuerda con nostalgia el profesor que enclavó en lo más profundo de la comunidad, un deporte que el 2000, y con el trabajo de varios de sus ex jugadores, se logró convertir en el Club Deportivo Luterano que es hoy. 

 

Fue por años el deporte más popular. En los recreos los estudiantes hasta hacían pelotas de papel para jugar handball

Con el paso de los años, y con la humildad que lo caracteriza, comprendió que sus aprendices lo estaban superando en cuanto a conocimientos y energía. Es así como les dio espacios para que trabajaran con él, en pos del crecimiento del balonmano. Los primeros fueron Rodrigo Flores y Gustavo Pérez, luego se sumaron su hijo Mario, Gonzalo Filippi, Eric Caniu. “Esta fue la clave para poder llegar donde estamos, reconocer que yo era quien debía aprender ahora”, reconoce el obrero más abnegado de la causa Luterana por el balonmano. 

 

En 1998 llegaron a la final del Nacional Escolar contra De La Salle. Ganaron el 2000 el Nacional Adulto masculino, y viajaron a Buenos Aires al Panamericano de Clubes. Al siguiente año volvieron a cumplir la hazaña, pero esta vez fueron a Brasil. El 2009 se quedaron con el 3er lugar Nacional, y el 2012 con el 2do puesto. El 2013 se coronaron Campeones de Chile, ¿y el “Profe Mario”? Siempre con ellos. Siempre orgulloso de que los suyos, siguieran el camino del balonmano. 

ARCHIVO NACIONAL 

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