TALANT DUJSHEBAEV 

Aún nadie comprende el balonmano como él. Desafió las leyes del deporte de toda su vida, a través de sus múltiples recursos estilísticos, los que estaban dotados de brillante inteligencia, trabajo y disciplina. Fue un índómito comprendido gracias a su potente carácter. Fue un deportista de excelencia única, que a pesar de no destacar por su físico, consiguió romper paradigmas con su juego estético y mágico. Hace años que no se ven centrales como él, hace años que no se ven centrales puros como Talant Dujshebaev (1968, Kirguistán). Todo esto se escribe en tiempo pasado, pero lo cierto es que él sigue presente, porque desde los bancos continua latente y formando parte de la historia viva del balonmano. 

 

ontactar con el mismísimo Talant Dujshebaev es un honor. Aunque el tiempo fue escueto, los amantes puros del balonmano entenderán y considerarán estas líneas como bocado del más rico caviar. Dujshebaev es una marca registradísima a fuego en el handball, no solo por los títulos que alcanzó como jugador, sino que también por lo que sigue creando como entrenador. Dense el tiempo de leer lo que a continuación les contamos porque seguramente no se quedarán indiferentes, y tendrán ganas de saber, de conocer, de investigar más sobre uno de los más grandes centrales de la historia del balonmano moderno. 

Fotografía de Quality Sport web 

De los premios, y otras historias

Premios consiguió muchos en su carrera, pero lo cierto es que ser el segundo Mejor Jugador del Siglo XX, detrás del también grande Magnus Wislander (SUE), es uno de los más importantes. En dos oportunidades, Talant fue escogido como el Mejor Jugador del Mundo (1994 y 1996). A esto, hay que sumar que fue campeón de múltiples trofeos, de Ligas Asobal, oro (Barcelona, 1992) y bronce (Atlanta, 1996) en Juegos Olímpicos. Un arsenal de medallas y reconocimientos que difícilmente se podrían escribir en una página. Pero además de todo esto, para la gran mayoría de los reales conocedores del balonmano, Dujshebaev fue uno de los mejores centrales de la historia, y para muchos otros, aún lo sigue siendo. 

 

El kirguiso de nacimiento, logró conquistar al mundo del handball gracias a su particular forma de jugar, una que incluyó un espacio importante para la creatividad en sus acciones. Su juego no era azaroso, gran porcentaje de sus movimientos, de su libertad a la hora de jugar, venía de la disciplina y el trabajo. Su personalidad agresiva lo hizo acreedor de una fama poco amigable, pero solo dentro de la pista. Se nacionalizó español luego de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, construyó una nueva en ese país, el cual le dio sus mejores años como jugador. En el extinto Ciudad Real comenzó a trazar el camino de entrenador, uno que en la actualidad lo tiene dirigiendo al Kielce polaco. 

Muchas historias se pueden versar, pero lo cierto es que mientras en Europa sucedían muchas cosas, en Chile, algunos de sus partidos se podían ver a través de la señal de TVE los días domingos. Estamos hablando de finales de los '90, cuando había que tener un poco de suerte, y muchas veces esperar ese llamado mágico de un amigo, que te avisaba que estaban dando balonmano español. Una delicia, a la que automáticamente había que poner play, para grabar y disfrutar por varios días más.

Y es así como también creció una generación que disfrutaba entrenando, y tratando de que en algún partido el tiro a lo Talant resultara, que era uno de esos rectificados a toda ley que hacía el central de los ojos rasgados. 

Es así como creció una generación de “locos chilenos por el balonmano”, unos que disfrutaban con emoción esos instantes de buen handball venido desde el otro mundo. Y es así como también creció una generación que disfrutaba entrenando, y tratando de que en un algún partido les resultara el tiro “a lo Talant”, que era uno de esos rectificados a toda ley que hacia el central de los ojos rasgados. Gracias a su estilismo e inteligencia dentro de la cancha, es que Dujshebaev se hizo inmensamente reconocido. 

El placer de imitar a un tipo excepcional como él, provenía de esos partidos, de esos VHS grabados y regrabados. Y aquí lo tenemos, al ídolo con carácter indómito del balonmano moderno. Al jugador irrepetible, que comenzó con el balonmano a los 12 años en Kirguistán (1980). Al entrenador apasionado que sigue siendo emblema, incluso de generaciones que no tuvieron de verlo jugar. Dejamos con ustedes al único 10 del handball Mundial. 

Fotografía archivo El Pais 

Su historia comenzó a los 12 años en su país natal. ¿Cómo y por qué llego a ese primer entrenamiento que te hizo sentir que el balonmano era tu deporte? Practicando muchos deportes diferentes un día conocí el mundo de  balonmano.  Sobre todo, desde el primer entrenamiento, me quede impresionado de lo completo que es el balonmano. Hay que tener buen físico en todos los aspectos, piernas para correr y saltar, brazos y manos para lanzar, cabeza para pensar, etc. Hasta hoy sigo estando impresionado, y enamorado de este deporte.

 

Muchas veces has contado que la disciplina militar que viviste cuando llegaste a Moscú al CSKA fue decisiva para forjar tu carácter, ¿qué más aprendiste de por vida durante esa etapa? Creo que es la etapa de formación más importante de mi vida, y no solo deportivamente hablando. Aprender desde la disciplina militar me permitió tener mucho orden en mi vida cotidiana.

 

¿Si no hubieras pasado por esa durísima escuela, crees que hubieras logrado ser uno de los mejores jugadores del mundo? No podre contestar con certeza a esta pregunta, porque siempre quería ser deportista a pesar de todas las cosas.

 

Cuando eras jugador, ¿cuántas horas le dedicabas al balonmano, y qué hacías para desconectar?

Son etapas diferentes. Competiciones diferentes y por eso las formas de entrenar también. Es diferente tener o no tener familia, hijos, país (Rusia, España, Alemania).

 

Entre tantos títulos, cuál es el más especial. Los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992 son los más especiales porque fueron mis primeros Juegos Olímpicos, y porque más encima ganamos el oro con la ex URSS.  

Actualmente te encuentras sin club, ¿hace cuántos años no estaban tan alejados de una pista de balonmano? ¿Qué se siente no tener esa adrenalina los fines de semana? Desde hace 29 años no he estado en esta situación. Veo el balonmano desde otras perspectivas y estoy descansando para volver con muchas ganas en el futuro. (Desde el 2014 es entrenador del Kielce polaco, con el que el 2016 logró ganar la Champions League), 

 

¿A qué te dedicas ahora? ¿Piensas volver a los banquillos? Estoy aprovechando de viajar mucho, y de hacer cosas que ante no podía hacer. 

 

¿Qué opinión te merece el balonmano sudamericano? Me alegro mucho que cada vez, por lo menos a nivel de selecciones, los equipos son más competitivos y hay mucho mas jugadores sudamericanos. 

Video: Informe Robinson, "La fórmula Dujshebaev"

Entrevista 

Llámanos por Feuchtmann HC

T: +56 985018318

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