AL LADO DE CADA HOMBRE UNA GRAN MUJER 

El balonmano no es solo ganar, perder, sudor o lágrimas. El balonmano chileno está teñido de historias de amor. Historias que comparten la idea de que al lado de un jugador, siempre hay una mujer. Porque ellas, nunca están detrás.

Un jugador de balonmano es una raza desconocida para la gran mayoría de las mortales mujeres. Altura, espalda ancha, piernas explosivas, brazos fuertes que podrían levantar a un toro. Masculinidad y virilidad que se traducen en un macho alfa, capaz de conquistar a cualquier fémina. Pero, ¿qué hay que hacer para cazar a uno de estos hombres?

 

Son pocas las que se han aventurado en esta tamaña hazaña. Benditas son aquellas que lo consiguieron, y afortunadas, por tener entre sus brazos a estos hombres. En las siguientes líneas pretendo descubrir, a través de cuatros grandes mujeres, las características más allá de la belleza, que roban el corazón de un balonmanista.

 

Han pasado muchos años desde cuando veíamos a las afueras del CAR (el Centro de Alto Rendimiento de Chile), a un joven norteño tímido, tratando de conquistar a una rubia de cabello largo, y una personalidad avasalladora. Él es uno de los jugadores actuales de la selección masculina nacional, Felipe Maurín, y ella es una ex jugadora de selección femenina, actual profesora de Educación Física, y madre de Santiago, fruto del amor entre ambos.

 

Conocida y famosa es la unión de los dos extremos derechos. Hablo de uno de los mejores jugadores que ha tenido el balonmano nacional, Pato Martínez, y su esposa Alexandra Do Nascimento. Ella por su elegancia al jugar, pero sobre todo por la calidad, entrega y pasión en cada gol, la convierten en la mejor jugadora del mundo. Un símbolo para muchos deportistas. Ellos, al igual que Felipe y Valentina, se conocieron gracias al balonmano, pero en canchas internacionales. 

 

Poco se sabe del lateral de ojos verdes Rodolfo Cornejo, y su mujer Emily Williams. La belleza anglosajona vino desde California, donde estudiaba Ciencias Políticas, a la capital chilena para estudiar un diplomado en finanzas en el 2005. Tenían un ramo en común en la universidad, y este fue el punto de partida. Cinco años después contraerían matrimonio. 

 

Emil Feuchtmann ha sacado muchos suspiros en las gradas desde que comenzó a jugar, pero sola aquella delgada morena de distinguida belleza, y de una fuerte personalidad, lo pudo conquistar. Tenían 14 años cuando floreció el amor entre ellos, y desde entonces ni siquiera el Atlántico los ha separado. María José Valdés es una de las mujeres que sabe de moda, tras algunos años de estudios en París. Hoy trabaja para una conocida marca de ropa deportiva.

 

La síntesis de estas historias, simplifica un poco el desenlace. Todo apunta, que para lograr domar a un balonmanista nacional, hay que tener mucho más que belleza. Porque todas ellas tienen un común denominador: son profesionales, mujeres poderosas en su propio sentido, además de fuertes y apasionadas. Y es por esto que me permito decir que, AL LADO (y nunca detrás) de un gran hombre, hay una gran mujer. Pero no todo está perdido, aún quedan solteros que conquistar, falta saber ¿quién será el próximo?

Time OUT 

Llámanos por Feuchtmann HC

T: +56 985018318

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