TRANSMUTANDO EL FRACASO

Vivímos, soñamos, luchamos, lloramos, amammos, odiamos. Todo puede influir en nuestro juego, pero siempre lo importante es mantenerse en el camino de tu propio objetivo, anhelo, meta o sueño. Nunca pierdas la fe, porque ésta, es la prueba verdadera de tu trabajo. 

Espero queridos lectores, que hayan tenido tiempo para la reflexión, y para poner en práctica los antiguos temas. En este nueva edición, les hablaré de lo que nos envuelve como deportista, luego de las amargas y nunca deseadas, derrotas. Porque el "perder", forma parte de nuestra vida deportiva, constantemente, es necesario saber qué hacer para no caer en la negatividad. 

 

Porque no hay ningún deportista que haya llegado a la cima, solo ganando. Es por eso que, analizarla, forma parte de algo obligatorio para forjar el camino hacia nuestros objetivos. La sensación de perder, es una sensación de extraño vacío. Las cosas pierden interés, y generalmente nos hundimos en nuestras asociaciones y pensamientos sobre lo que podríamos haber hecho, lo que fallamos, etc. Un círculo incansable de visiones que nos atormentan, y que pensamos que nunca pasarán. 

 

Entender el proceso es parte de la salvación. Como jugador, que ha vivido muchas derrotas a lo largo de mi carrera, les puedo decir que aún hoy, luego de 12 años como profesional, un mal desempeño me afecta hasta un punto doloroso. Pero también, he sabido llegar a ciertas conclusiones. 

 

La primera, es que en el deporte hay segundas oportunidades, así que siempre estamos a tiempo de poder levantarnos y rehacernos. La segunda, es que no hay que permitir que el cúmulo de visiones nos paralice, eso es un gran error. Hay que desprenderse de esos sentimientos, y poner en marcha nuestra capacidad intelectual para concentrarnos en el próximo objetivo. Y la tercera conclusión, es que todas estas experiencias fortalecen a un ganador.

 

Un deportista que entiende este proceso mecánico de actuar, que lo vive, y que además, sigue adelante a pesar de todo, con una fuerza casi misteriosa que te impulsa a vencer tus miedos, es uno que tiene mucho ganado. Enfocarse en mejorar, es la única vía que tenemos para liberarnos. Todo embalsado con la tranquilidad que nos puede dar, la planificación. 

 

El acero se forja desde diversas facetas, pero todo está mucho más concentrado, cuando creemos que todo está perdido, y cuando nos sentimos derrotados. Es ahí donde el espíritu se cubre de un tono plateado, que es indestructible al paso del tiempo.

 

Estimados lectores, los invito a poner en práctica los conocimientos, porque al vivir estas experiencias, no hacemos otra cosa que pagar el precio. El precio que tiene el acero.

 

 

 

 

 

 

FORJANDO ACERO   

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