SUEÑOS,TRABAJO Y ACERO

La emoción de un oro es impagable. Más impagable aún es, cuando se trata del oro Mundial. Uno que ratifica que eres parte del Mejor Equipo del Mundo de tu especialidad. Ante tanta alegría y emoción, muchas veces se desconoce la historia de años de entrega, sacrificio, pero por sobre todo, dedicación. Porque no existe oro, no existe sueño sin sudor y trabajo.

Para comprender lo que viene, simplemente hay que tener en cuenta que la realización de los sueños, se logra a través del trabajo. Afortunadamente, tuve la oportunidad de vivir en Brasil, precisamente en Guarulhos, comuna del gran Sao Paulo, que se ubica exactamente donde está el aeropuerto de la ciudad. Guarulhos es una selva de cemento y gente, pero que tiene una historia peculiar en cuanto al balonmano.

 

Cuando llegué al club había varios jugadores de la selección de Brasil, y nosotros pertenecíamos a la filial del Sao Paulo Futebol Club. Estaba el equipo de hombres en categoría junior y adulto, con este último alcanzamos los play-off paulistas del año 2001. Pero bueno, esta no es la historia que quiero contar. Porque paralelamente a nuestros equipos, estaban las mujeres, que sin duda en esos tiempos eran mejores que nosotras, y unas serias candidatas a los títulos.

 

Dentro de ese equipo femenino estaba Alexandra Do Nascimento, ahora mujer de mi gran amigo Patricio Martínez, y también Ana Paula Rodrigues, quien llegó desde el norte de Brasil, desde el Estado de Maranhao. Además, en ese entonces habían otras jugadoras brasileras que ayudaron a cimentar los primeros pasos del camino, al que finalmente, llegó la selección.

 

Pero bueno, la cosa es que el espíritu indomable de lucha las llevó a dejar a sus familias de lado, para partir a Europa en busca del sueño. Este anhelo, que al comienzo se veía utópico, y que es más, me atrevería a decir que tal vez ninguna de ellas varios años atrás, pensó ni siquiera alcanzar.

 

Finalmente esa obstinada lucha contra todo lo establecido, contra los prejuicios, contra sus propias situaciones, personales entregó sus frutos. Este grupo de guerreras mundiales logró escribir el capítulo más glorioso de América, y del mundo. Ganaron en Serbia con más de 20 mil espectadores en contra a las propias anfitrionas, dueñas años de tradición de balonmano que se remontan a la antigua Yugoslavia.

 

Ellas nos demostraron que los sueños se hacen realidad a través de la lucha consciente y enfocada, sin miedo al porvenir y a los sacrificios, entendiendo que el presente es la única manera de trabajar, porque no hay futuro sin sudor. Es imposible no emocionarse con ese partido final, con la consecución de ese gran sueño. Personalmente me emociono al escribir esto, porque vi crecer a muchas de esas jugadoras, que son parte de nuestra América, y son por sobre todo un ejemplo para el continente.

 

Porque todos deberíamos seguir sus pasos para que esto sea solo el comienzo de una América que está despertando del letargo deportivo, y para que así nos convirtamos en una potencia mundial. Amigos, no hay acero sin sudor y sueños. Qué mejor ejemplo que el que les acabo de contar, esta gente pagó el precio, el precio que tiene el acero. ¿Y tú?

 

 

 

 

FORJANDO ACERO   

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