LA SILUETA FEMENINA 

EN EL BALONMANO

 

El físico es parte fundamental cuando practicamos algún deporte. El balonmano, como toda disciplina deportiva, requiere de ciertas cualidades físicas que, en la medida que vamos metiéndole entrenamiento, van esculpiendo el cuerpo y lo van transformando acorde a las exigencias, al juego. Pero, ¿cuál es la figura más adecuada para practicar balonmano? ¿Existen diferencias a nivel físico, de acuerdo a la posición de juego o país de origen? Chicas, lo que sí puedo decir es que el físico SÍ importa, y encontraremos el denominador común para la silueta de las balonmanistas.

 

 

 

 

 

         

       engo ganas de hablar de cosas superficiales. ¡Sí! Díganme lo que quieran, que soy una mina “hueca”, que ando escribiendo cosas poco relevantes para esta página, que me creo el hoyo del queque porque digo las cosas como son…puro bla bla bla. Porque igual les voy a escribir sobre algo súper crucial para mí, y para el mundo que nos rodea: la silueta femenina en el balonmano. O sea, un tema más que controversial en la actualidad, donde vivimos en una cultura donde predomina lo visual, donde los cuerpos prácticamente esqueléticos son la bomba, y donde las curvas parecen ser un pecado. En ese tipo de mundo nos movemos las mujeres, y dependiendo de donde acumulemos la charcha (si, la grasa) nos podemos dividir en tres perfiles. Primero están las pera, que son esas mujeres con buenos tutos y enorme traste. Después están las malditas (para mí, claro) reloj de arena, que aunque engorden se verán encachá. Y por último están las manzana, ahí nada que hacer porque todo se desparrama sin filtro. Pero también hay otro grupo, las menos obviamente, que son amigas de la genética privilegiada, que comen sin parar, y que no tienen ningún gramo de grasa en su escultural cuerpo (¡malditas!).

 

Igual el deporte es como otro mundo, se manejan otros conceptos, y en las figuras se acentúan más cuaticamente las diferencias. Es obvio el por qué, o no. O sea, cada especialidad requiere de ciertos patrones físicos, que con los entrenamientos se van potenciando hasta florecer. Es así, como a la legua se puede reconocer a las chiquillas que practican volleyball, por ejemplo, porque son altas y flacuchentas. Las de gimnasia artística porque son más bien bajas y de musculatura power. Las de hockey césped porque tienen unos tutos desbordantes. Y así podría hacer una descripción de cada deporte, pero como aquí escribo sobre balonmano, les digo ¿creen que existe algún prototipo para las jugadoras de este deporte?, ¿En qué medida cambian las formas femeninas dependiendo de los diferentes países? ¿Hay diferentes siluetas para cada posición de juego? En definitiva: ¿cómo debería ser el cuerpo de una balonmanista ideal?

 

Yo soy de las que cree que a la mayoría de los entrenadores les encantaría tener a nivel físico, un equipo alto y fuerte. Y en cierto punto les encuentro toda la razón, porque el balonmano es un deporte de contacto (excesivo), donde ser de metro ochenta hacia arriba resulta absolutamente favorecedor, y si estas más o menos cuadrada, ya estas filete para llegar a ser de lo más top. A este grupo lo llamo las “pailonas” (positivamente, claro) y a él pertenecen algunas de las más grandes jugadoras a nivel internacional  como Gro Hamerseng, Alison Pineau, Cristina Neagu o Katarina Bulatovic. Si bien todas ellas se caracterizan por ser europeas y jugadoras de primera línea cañonera, hay excepciones como la brasileña Eduarda Amorim, la portera Katrine Lunde o la pivote holandesa Yvette Broch. En mi listado, claro.

 

 

 

 

 

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Hay otro grupo bastante cotizado por la fuerza agilá que tienen, me refiero a las “tanques”. Mujeres al borde del sobrepeso, de hueso ancho, procedentes en su mayoría de Europa del este y que suelen jugar de la posición de pivote, o ser especialistas en defensa. Ejemplo patente es la pivote serbia que milita en el Buducnost montenegrino Dragana Cvijic, que tan solo con un bloqueo te puede dejar viendo estrellitas. Si bien este tipo de jugadoras suelen ser más lentas, hay casos que se escapan a las regla como la mítica pivote rumana Oana Manea, que realmente es inexplicable como puede girar con tanta velocidad todo ese peso. Tengo que mencionar también a la especialista en defensa, posiblemente una de las mejores en ese trabajo, Karoline Breivang, el muro del Larvik.  

 

En los siguientes grupos se encuentran más en la línea del talento innato, aquellas que debieron desarrollar otras habilidades a falta de cualidades físicas. Las “bajitas tutonas”, chiquititas pero empeñosas,  rápidas e inteligentes, quienes generalmente son las encargadas de llevar el juego en la posición de central, o expertas en definir desde el extremo. Algunas europeas que pertenecen a esta patota son la española Macarena Aguilar, Nora Mork o Jovanka Radicevic. Es muy bacán ver como todas ellas encaran a rivales del doble de tamaño, y resolviendo con mucha pillería. En estos últimos años hemos podido ver a una espectacular Heidi Loke, luchando y deleitando en el puesto del pivote, con un juego en seis metros totalmente diferente al que estamos acostumbrados. Bajita pero te puede llegar a poner de los nervios con su velocidad, timing, recepción y definición.   

 

 

 

 

 

 

 

En los siguientes grupos se encuentran más en la línea del talento innato, aquellas que debieron desarrollar otras habilidades a falta de cualidades físicas. Las “bajitas tutonas”, chiquititas pero empeñosas,  rápidas e inteligentes

Y en el último grupo están las “galgo”. Las defino así por la similitud que tienen con esta raza de perros, distinguidos por un cuerpo alargado y huesudo.  Estas mujeres son muy delgadas (pero fibrosas), ultra femeninas y mágicas. Esta última característica fundamental para poder jugar, ya que de tan solo de verlas podríamos pensar que se quiebran. Hablo de jugadoras del tipo de Alesandra do Nacimento que posee una elegancia única en su juego, la mágica Anita Görbicz que sorprende en cualquier acción, o la cañonera rusa militante del Rostov-Don ruso Ekaterina Illina.

 

Seguramente al terminar de leer este artículo te sentirás identificada en alguno de estos grupos, y si no lo estás, no te preocupes, que cada nueva temporada vamos viendo jugadoras que rompen con los estereotipos en torno al cuerpo que hay que tener para jugar balonmano. Está claro que dentro del mismo deporte hay diferencias dependiendo del puesto que se ocupe, aunque como verán, siempre hay excepciones a la regla. También hay varios patrones que están asociados al lugar del origen, obvio, pero es la mezcla genética, cultural y balonmanística la que le da diversidad a los cuerpos del deporte. Altas, anchas, flacas, ¿qué podríamos decir del denominador común para la silueta de las balonmanistas? Entrega, lucha, temperamento y pasión, todas esas cualidades forman la silueta balonmanística

 

 

 

 

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