LA PREMISA DEL SUEÑO

 Cuando un jugador de balonmano, decide migrar al extranjero, lo hace simplemente porque dar un paso más allá, convertirse en otra cosa. Muchas veces me han preguntado cómo se llega a ser jugador profesional, qué hay que tener, cuál es la clave. Simplemente se puede decir que hay una sola respuesta...

Me encuentro en un lugar mítico, sin parangón en la historia humana. El lugar se llama Angkor Wat, queda en el corazón de Camboya, y es el monumento religioso más grande jamás construido. Estar en un lugar así, hace reflexionar hasta al menos creyente. Es por eso que desde este escenario espiritual, comienza mi relato.

 

Muchas veces, gente joven, me pregunta si es que pueden llegar a ser profesionales. Otros me preguntan cómo lo hice, cuál es la clave, qué se necesita. Un sinfín de preguntas que siempre respondo con la misma frase: “el camino simplemente es el esfuerzo”.

 

En el inicio de este viaje, las energías juveniles nos llevan rápidamente al primer obstáculo, donde tenemos que tomar la decisión y nos enfrentamos a la realidad. Para pasar al siguiente nivel, debemos tener en cuenta la premisa inicial. Luego del primer contacto, viene la fase siguiente al periodo de adaptación, en donde todo una dimensión concreta y comenzamos a hacer nuestra carrera de profesionales.

 

En esta fase tendremos grandes logros, y grandes derrotas, pero siempre hay que tener presente el trabajo duro como emblema. Sin importar las circunstancias hay que seguir, porque esta fase moldea y transforma a la persona que trascenderá al jugador. Independiente de dónde juguemos, y qué objetivos tengamos, siempre hay que apuntar a lo más alto, y cualquier oportunidad de ser mejor hay que aprovecharla.

 

Luego de esta fase, que es la mayor dentro de la vida de un profesional, viene la madurez deportiva. Nos volvemos experimentados, intelectuales, y entendemos finalmente la esencia del juego. Como ven, amparados en una frase sencilla, podemos hacer una vida de profesional. Esta comprensión de la dimensión del esfuerzo adquiere formas diferentes con el paso del tiempo.

 

Volviendo al prólogo de estas líneas, reflexiono, por qué la cultura Jemer pensó; “por qué no hacer este monumento religioso descomunal para honrar a las divinidades”. Nosotros nos debemos honrar al igual que ellos, con una espiritualidad inquebrantable para así llegar a construir algo grande.

 

Como los antiguos maestros ancestrales, todo tiene un precio. Los invito entonces, a la construcción de ustedes mismo, pero por supuesto, en esta arquitectura interior debemos pagar el denominado precio, el precio que tiene el acero.  

 

 

 

FORJANDO ACERO   

Llámanos por Feuchtmann HC

T: +56 985018318

  • Facebook Clean
  • Vimeo Clean
  • Twitter Clean
  • Instagram Clean