I PARTE: LA ASOCIACIÓN DE LOS ´70

Hace poco más de un mes fueron las elecciones de la federación chilena. ¿Lo sabías? Puede que sí. Pero seguro no conocías bien quién estaba postulando a los cargos, o hasta día de hoy, no puedes reconocer todos los nombres de la personas que comandarán por 4 años los designios del balonmano. Para ir desenterrando mitos, y conociendo un poco más por qué tanto misterio siempre con las dirigencias, te invitamos a conocer la historia desde el principio.

 

I Congreso Panamericano de Handball en 1981, foto de Juan Carlos Rennis.

Capitulo primero: lo que hay que tener claro, al momento de tratar de comprender cómo se fue formando la dirigencia nacional, es que la palabra refundación es crucial. Porque en los casi 50 años que lleva el balonmano en Chile, y por diversas circunstancias que se irán esclareciendo en los siguientes párrafos, la máxima institución ha cambiado varias veces de nombre con el fin de reinstalarse haciendo borrón y cuenta nueva ante diversas situaciones “críticas”.

 

Explicado esto, es necesario que nos traslademos a comienzos de los ’70, cuando el pasado hándbol estaba en su punto inicial. Durante esos años la idea de “federación” no infundía tanta importancia. Y no porque no fuera relevante tener una estructura, sino porque en esa época los esfuerzos de monitores, jugadores, profesores, árbitros y todos los involucrados estaban puestos, simplemente, en dar a conocer el deporte a lo largo del país. Difusión era la palabra que motivaba los más inverosímiles esfuerzos, de todos los que se estaban comenzando a enganchar con este deporte. 

 

Pablo Botka, quien era consciente de la importancia de la descentralización del conocimiento, viajaba por distintas ciudades y regiones –las que más pudo, según cuentan los más cercanos- pregonando la palabra del balonmano. Además de los cursos, se realizaban partidos de exhibición en clubes de colonia, colegios y escuelas, intervenciones en universidades, cuadrangulares de fines de semana. Una suma y sigue de actividades que buscaban generar un universo más grande de practicantes, y también de profesores y monitores que fueran capaces de enseñar el balonmano. 

 

La estructuración y organización llegó a ser un tema alrededor de 1973, que es cuando se funda la primera institución del país. Asociación Nacional de Handball de Chile fue el nombre que recibió el nuevo organismo, que cumplió el papel de federación gracias al poder que le otorgó la Dirección General de Deportes y Recreación (DIGEDER). Pablo Botka Faludi se transformó en el primer presidente del balonmano nacional, título natural que se ganó por ser el líder del movimiento, en esos años. 

 

El deporte estaba creciendo, y por ende las necesidades también fueron cambiando. En 1978 Botka viajó a Islandia para estar presente en el XVII Congreso Ordinario de la Federación Internacional de Handball (IHF). En esta visita, el húngaro formalizó los primeros acercamientos para que Chile fuera incluido a la IHF. Dos años más tarde todo esto se materializó con la noticia que informaba, que el país había sido aceptado para integrar las filas de la federación internacional. 

 

Pero antes, había que resolver un problema. Chile debía transformar su “asociación” en “federación”, y eso tomó tiempo. Es así como lo que realmente recibió el país en 1980 fue una “incorporación provisoria”, de parte de la IHF. De hecho, al II Panamericano Adulto masculino de 1981, que se jugó en Buenos Aires, la selección nacional participó en calidad de país invitado, porque Chile aún no estaba afiliado oficialmente a la internacional. Luego de esto, Pablo Botka y los dirigentes de la época pudieron resolver los problemas -con la venía del Comité Olímpico de Chile- y la asociación pasó a llamarse Federación de Hándbol de Chile

 

Con este nuevo nombre, el país consiguió la integración definitiva a la IHF y además consolidó una época de masificación del deporte a nivel nacional, que además trajo consigo las primeras participaciones internacionales de selecciones. Pero estos inspiradores y románticos tiempos, solo duraron una década. La historia de la Federación de Hándbol de Chile, que en teoría debía ser "para siempre", terminó abruptamente a comienzos de los ’90. A partir de esta nueva década, se avecinaron tiempos revueltos, donde la federación cambió otras dos veces más de nombre (...)

Fuente: Tesis "La Historia del Balonmano en Chile" de Inga Feuchtmann. 

ARCHIVO NACIONAL 

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