AKU KREUTZMANN

 

Como espacio geográfico, las islas tienen un magnetismo particular. Eso se siente, e incluso se traspasa a la naturaleza de las personas que tienen el privilegio de nacer en esos lugares. En el balonmano panamericano Groenlandia es ese tipo de equipo que desprende "algo especial". Parecen más europeos que americanos (en su forma de entender y jugar al balonmano), pero en esencia son guerreros con raíces amerindias. Aku Kreutzmann, es uno de los íconos del actual equipo absoluto de Groenlandia, un jugador que al igual que muchos en Argentina, México o Estados Unidos sueña con un balonmano americano más organizado desde las bases. Porque al final, no importa si eres del extremo sur o extremo norte del continente, lo verdaderamente trascendente es que las primeras conexiones con el balonmano deben ser lo realmente potentes para inspirarte a soñar, como pasó con Aku. 

 

Akutaaneq Kreutzmann (Maniitsoq, 1989) es el nombre del ya (casi) emblema primera línea de la selección adulta de Groenlandia. El equipo de la isla del extremo norte, apareció en el concierto americano en 1998, cuando participó en el VIII Panamericano Adulto de La Habana, Cuba. A partir de ese año los groenlandeses han conseguido clasificar a tres mundiales (Francia 2001, Portugal 2003 y Alemania 2007). En el nunca olvidado y bullado torneo germano, la selección de la isla logró una meritoria posición 22, y Angutimmarik, el hermano mayor de Aku, fue el referente goleador con 49 tantos, consiguiendo así estar entre los top ten de la lista mundialista. Una década después, el apellido Kreutzmann sigue vigente en Groenlandia gracias a Aku, quien conserva con entereza la capacidad anotadora de la familia, porque Aku es uno de esos atacantes con elevado instinto de gol. Actualmente defiende los colores Ribe Esbjerg HH de la primera liga danesa. Su curriculum cuenta que, por lo menos desde hace 7 años juega en Dinamarca, país que le abrió las puertas al profesionalismo puro. De los nórdicos ha aprendido a moverse en la pista como un europeo más, pero no solo él, sino que todas las generaciones de selecciones groenlandesas. Esto es fácil de reconocer, en su sofisticada técnica individual, y sobre todo a nivel defensivo que es donde imprimen la reconocida dureza y estructura nórdica. Pero la historia de Aku, al igual que la de muchos en el continente, partió gracias a la influencia del núcleo familiar. A temprana edad conoció el balonmano y se enamoró del deporte que finalmente se transformó en su vida. Y a pesar de que muchos piensen que Groenlandia está muy alejado para ser americano, la filosofía al final del día es la misma: "disfrutar del balonmano". Es lo que por lo menos reza Kreutzmann, fiel representante del balonmano groenlandes, que el 2018 recibirá en su capital por primera vez en su historia, el Panamericano Adulto masculino. 

 

 

 

¿Por qué comenzaste con el balonmano?

Mi padre, mi madre y mi hermana jugaron balonmano, así que yo a los 5 años empecé con el handball. Cuando tu familia está en el "juego", no es tan dificil emprender el camino tempranamente. Lo tenía en la sangre. 

 

¿Qué tan diferente es el balonmano groenlandes, con el resto del continente? 

No es tan diferente, pero el nuestro es más estructurado que otros. Creo que la diferencia se nota más en la forma que tenemos de jugar, en defensa. Tenemos un sistema 6:0 en lugar del 3:2:1 como los otros países, jugamos más cerrados. Si hablamos del ataque, también somos un poco más estructurados, pero no tan diferentes al final. 

 

 

Groenlandia lleva muchos años tratando de estar entre los primeros de América. ¿Qué les falta para conseguirlo?

Tenemos que entrenar más físicamente porque sentimos que podemos lograrlo, pero tenemos que llevar nuestro trabaja a un nivel mayor. Normalmente un club en Groenlandia tiene muchos partidos durante la temporada, así que cuando nos reunimos en los entrenamientos de la selección, se nota que no hemos jugado muchos partidos juntos, ese es otro gran problema. 

 

 

¿Qué es para ti el ADN del jugador americano?

Yo pienso que es que jugamos duro pero justos. Somos agresivos, no nos rendimos, y disfrutamos jugando balonmano. Al final, esa es la clave de todo. 

 

 

 

¿Qué le falta al balonmano americano para ser una potencia?

Tenemos que empezar a jugar balonmano a más temprana edad o tener una estructura técnica mejor, porque con buenos entrenadores el trabajo sería mucho más serio. Podemos aprender de Dinamarca, por ejemplo, cuando hablamos de entrenamientos a temprana edad. Ellos trabajan seriamente con los jugadores jóvenes, y lo hacen divertido pero serio.

 

 

Un guerrero americano es...

Un Guerrero Americano, primero, nunca debe rendirse, y siempre debe trabajar duro, entregando el 100% en cada partido. Tomar cada partido seriamente, pero aún así disfrutar jugando balonmano. Así debería ser un Guerrero Americano. 

 

 

Los jugadores americanos somos agresivos, no nos rendimos, y disfrutamos jugando balonmano. 

GUERREROS AMERICANOS

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