ERIKA OLIVERA

Su piel ha resistido incontables batallas. Su cuerpo se ha esculpido con cada paso, de cada kilómetro recorrido. Su peregrinaje, a pesar de muchas historias que se tejen alrededor suyo, sigue firme encadenado a su voluntad, una que la llevará a participar en sus quintos Juegos Olímpicos en Rio 2016. Ningún deportista en Chile (en la actualidad) puede decir que ha participado en tal cantidad de olimpiadas. Y como se lo merece, el evento deportivo por antonomasia será su despedida de la alta competición. Porque tras 24 años de carrera deportiva, Erika Olivera De la Fuente (40 años) dirá adiós al maratón, la disciplina que la convirtió en un ícono del deporte nacional. Por hoy, y para siempre. 

 

 

Por qué deciste ser maratonista.

En un comienzo trotar me servía para escapar de situaciones complejas. Comencé a los 11 años en el atletismo, en la comuna de Puente Alto. Ahí por primera vez pisé una pista atlética, y años después en el Parque  O´higgins conocí al que fue mi entrenador, Ricardo Opazo. Él me llevo al Alto Rendimiento, y con él quien logre mis mejores y mayores logros. El maratón fue la prueba que más me conquistó y mejores resultados me trajo. Corrí por primera vez esta distancia en 1995 con 19 años. A los 20 años llegué a mis primeros Juegos Olimpicos en Atlanta (1996), y desde ahí en adelante convirté el maratón en mi especialidad.

 

Tenías consciencia, cuando escogiste ser deportista, de cómo sería el camino. ¿Pudiste lograr lo que te propusiste?

Así como tenerlo claro, la verdad que NO. Pero mi entrenador siempre me dijo que podía llegar lejos. Cuando me dediqué 100% comencé a tener resultados y obviamente eso me motivo a continuar, a soñar cada vez más, y buscar desafíos más grandes. Mi sueño desde niña era simplemente salir de la pobreza. Soñaba cuando grande ser profesora (risas). Hoy soy atleta, desde hace 29 años, y entrenadora hace 11. Es algo que me apasiona. Así que, ese sueño de poder enseñar y transmitir se ha cumplido, de alguna forma. Cuando joven me metí tanto en esto, que solo quería lograr cada objetivo planteado, y claro que los logré. He obtenido lo que quise, para mí.

 

Cinco hijos, trabajo, estudios, y además eres deportista en Chile. Cómo te preparas para tus quintos, y últimos Juegos Olímpicos.

Mi rutina a veces es muy movida (risas). Generalmente entreno a las 7:30am, y nuevamente a las 17:00hrs. Soy mamá de cinco hijos, y eso me significa poco descanso, lo que en algunas oportunidades me juega en contra pero es gratificante ver crecer a los hijos. Aparte de eso trabajo, y estoy en mi cuarto año de Universidad. No me queda nada para terminar mi carrera de Ingeniería de Ejecución en Administración de Empresa. La carrera la curso en Puerto Montt, y eso significa que tengo que viajar cada 15 días a esa ciudad. Pero estoy feliz de poder hacerlo, y sobre todo agradecida de la oportunidad que me ha brindado Universidad de Los Lagos. Y claro, paralelamente a todo esto esta Río 2016. Serán mis últimos Juegos Olímpicos, y mi ultima competencia de carácter internacional, así que la preparación la estoy realizando con la misma responsabilidad que he puesto para todas mis otras competencias. Pero, tambipen es cierto que quiero disfrutarlos. Será un maratón difícil, por el clima, asi que no puedo pretender realizar una buena marca. Me debo preocupar de terminar los 42.195 metros, ese es mi objetivo principal.

 

¿Qué ha implicado para ti, que llevas casi 30 años de carrera deportiva, estar en el Alto Rendimiento?

Sin duda, significa muchísimo esfuerzo personal, pero también un sacrificio para la familia. Muchas veces uno se va por semanas a entrenar a otros lugares, y son los hijos los que más lamentan las salidas.

 

Y el éxito deportivo, ¿en qué forma lo haz encontrado en tu carrera?

El éxito deportivo para mí ha estado en muchas carreras, en las medallas que he ganado, y en todos los récord que logré a lo largo de mi carrera. Cada uno fue planificado, ninguno fue sorpresa porque se trabajo mucho para lograrlos, y ese camino fue exitoso. Un ejemplo, es la medalla de oro de los Juegos Panamericanos de Winnipeg 1999. Nosotros la habiamos anunciado, y casi nadie nos creyó (risas). Los medios de comunicación ni siquiera estaban en el estadio, y después todos estaban vueltos locos por una entrevista. Mi entrenador y yo teníamos super claro para lo que se trabajaba, y en cada competencia buscábamos lograr lo planificado.

 

¿Qué es lo que te ha mantenido luchando, a pesar de todo?

En Chile no es fácil ser deportista. Cuando estás comenzando lo haces con cero apoyo. Luego, cuando logras algún resultado dependes de ellos para poder mantener una beca que entrega el Estado, y cuando vienen los problemas físicos, por ejemplo: lesiones, enfermedades, u otros, ese apoyo ya no está. Y cuando hablo de apoyo, no es solo algo económico, sino que también de un apoyo humano, el cuál no existe, ni de parte del Estado, ni de las autoridades y dirigentes chilenos. Ese golpe es muy duro, y es ahí donde uno se pregunta si vale la pena continuar. En mi caso dije que sí, mi gran motor fueron mis hijos, mi marido, mis auspiciadores, las personas que estuvieron conmigo, y por supuesto la VOLUNTAD que existe dentro de mi. 

 

 

¿Cómo defenirías el Camino al Olimpo?

Es un camino hermoso, largo e inolvidable. Se trabaja durante cuatro años para llegar a uno de ellos. He tenido la bendición de Dios, y la fortuna, de poder recorrer ese largo camino. Han sido 24 años representando a Chile, más de la mitad de mi vida, y lo único que puedo decir es: Gracias atletismo por haberte conocido. Esta experiencia ha preparado el camino para enfrentar diferentes situaciones, sobre todo para el futuro. Poruqe tengo proyectos personales, todos distintos, quizás unos más difíciles o más fácil que otros, pero soy una emprendedora y me siento preparada para enfrentar la vida lejos de las pistas. Estaré lejos como atleta pero continuare muy cerca del deporte.  

 

¿Cuál crees es el escenario ideal para que en el país existan cada vez más referentes deportivos?

Creo que Chile tiene una deuda histórica con el deporte y sus grandes deportistas, pero también hay una gran deuda con los deportistas en formación. Me pregunto, cómo puedo motivar a un niño, adolescente, joven, si no les entregamos las herramientas, ni la tranquilidad para que sueñe con ser uno de los grandes deportistas chilenos. Muchos sueñan y se quedan en el camino. Otros siguen adelante y logran ser reconocidos. Pero eso es solo gracias su esfuerzo, y el de la familia que le está apoyando. El escenario ideal sería que el Estado de Chile reconozca el deporte como un trabajo. Eso crearía más competencia, muchos más niños y jóvenes se motivarían a optar por la carrera de deportista, y esto no sólo aportaría para tener más deportistas destacados, sino que también nos ayudaría muchísimo a mejorar socialmente. 

 

 

 

 

CAMINO AL OLIMPO  

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